CAPÍTULO 188 — No dejaré que nada malo te pase.
Amelia despertó con el suave aroma del perfume de Erick envolviéndola, ese olor que ya reconocía como hogar, como seguridad… pero algo no encajaba. Él la abrazaba contra su pecho… más fuerte de lo normal. Demasiado.
Frunció ligeramente el ceño y se movió apenas, notando de inmediato que algo estaba fuera de lugar.
No llevaba pijama, en cambio tenía camisa y pantalón.
Se alejó un poco, lo suficiente para poder mirarlo.
Erick dormía… pero no descansaba.
Su ceño estaba fruncido, sus labios apretad