Armand subía el cierre del vestido de Mildred mientras besaba su espalda.
—No te olvides… vamos a cenar hoy, paso por tu casa.
—¿Pero qué me pongo?
Armand besó su cuello, pegándola a su cuerpo. Mildred podía sentir su calor a pesar de las capas de ropa que los separaban.
—Mi familia es sencilla, puedes ir con jeans y polera o con un vestido cómodo, da lo mismo… preferentemente vestido, así me cuesta menos llegar donde me gusta estar.
Mildred sonrió y se giró, mientras Armand la observaba con es