El departamento estaba en silencio.
Marco estaba sentado en el sofá, con una bolsa de hielo apoyada en el rostro, intentando calmar el dolor, cuando de pronto la puerta sonó con golpes intensos.
—MlERDA…
Se levantó con dificultad y fue a abrir. Apenas abrió la puerta, Miguel lo miró de arriba abajo… y sonrió de lado.
—Vaya… venía a romperte la cara, pero veo que Damián lo hizo bastante bien.
—Miguel… puedo explicarlo.
Miguel avanzó un paso, su mirada se endureció.
—¿Explicar qué? ¿Que sigues ac