En la empresa de Amelia era hora de salir a almorzar. Miriam se había quedado trabajando; ahora que Miguel no estaba porque andaba de viaje de negocios, ocupaba su mente solo en el trabajo.
Damián bajó a la cafetería de la empresa. Ahí los trabajadores comían las colaciones que les enviaban sus esposas y también compraban almuerzos. Damián vio cómo varios hombres sonreían al ver sus fuentes con comida casera, hecha con amor. Él solo suspiró… hasta que lo vio.
Un hombre abrió su bolso y botó alg