Una nueva angustia
El sol llegó como persiguiendo con su delgado y tenue halo de luz los rostros de unos amantes dormidos, pero golpeados por la contienda; la contienda de la ansiedad y de la pasión furtiva e impetuosa que ocupó sus mentes y sus cuerpos casi toda, o toda la noche. Raúl al entrar poco a poco a la conciencia plena, mira a su lado un cuerpo volteado, arropado solo por una sábana fría y delgada. Una espalda sexy y un trozo de la tela de esa sábana, lucía el arco que levantaba el exhuberante trasero de