—¡No te imaginas Kathlyn como te soñaba!
Al abogado Raúl Peña todo le está saliendo de perlas, está hundido en medio de las piernas de Kathlyn Santillano, que ella enlaza sobre su espalda con verdadero deleite; el la está haciendo gozar, se oyen los suspiros y el olor a licor ondea alrededor de los amantes que se entregan sin escrúpulos a sus inspiraciones carnales.
—¡Eres deliciosa, que divina!
Las lenguas tenían una contienda en medio de la gran fiesta, se saboreaban, los dos sentían que ten