Capítulo 39.
—¡Es mi hijo y no voy a desconectarlo! —Grita, el gobernador. Su esposa y demás hijos lloran en silencio. Ya han perdido todas las esperanzas.
—Ningún doctor quiere operarlo. ¿Lo tendrás en ese estado para siempre? Esa no es vida papá. —Le dice su hijo mayor.
—Lo resolveré. Pero no lo voy a desconectar. —Asegura y sale de la habitación. Con manos temblorosas coge su móvil y llama al número de la única persona en el mundo que puede ayudarlo.
—Aló, ¡buen día! —Contesta Miguel a punto de subirs