~Ava
Su voz se quebró en mi nombre, cruda, necesitada, como si lo hubiera estado conteniendo durante meses. Dejé que su pezón saliera de mi boca, mojado e hinchado, y arrastré mi lengua por el valle entre sus tetas, saboreando sudor y vainilla.
Mi mano bajó, subió esa falda de cuero más alto, dedos engancharon la red rota, la rasgué más con un rip agudo. Bragas de encaje debajo, empapadas, pegándose a ella como una segunda piel.
Presioné dos dedos contra la tela húmeda, justo sobre su clítoris,