Lara
Aspiro el olor de la noche y dejo que el frío de la brisa me acaricie la piel.
Se siente bien estar sobre el suelo, rodeada de árboles y de animalitos nocturnos.
—¿Lista? —me pregunta Arion, quien ha tomado una distancia significativa.
Solo estamos él y yo aquí, sin máscaras ni disfraces, ocultos en la naturaleza y con la luz de la luna siendo nuestra guía.
La idea inicial era detenernos a entrenar en la tarde, pero Arion se retractó porque era arriesgado a la luz del día. Por lo tanto, no