Lara
Siento que el corazón se me detiene, al igual que la respiración. El temor me embarga y todo mi cuerpo tiembla.
No sé qué emoción me gobierna; tampoco puedo percibir el sabor del beso, que me invade con una habilidad impresionante.
No me sabe a nada y mi loba se ha inquietado de forma desagradable.
Yo lo había deseado, pero al suceder me siento sucia y culpable, como si estuviera cometiendo un crimen.
Arion nota que no le correspondo y se aparta lentamente, incrédulo y con un brillo de de