Killiam
El frío en este bosque es insoportable y me quema la piel sin una pizca de piedad.
¿Será que estoy desnudo?
La presencia de alguien o algo capta mi atención, y mi mirada de lobo hurga entre la oscuridad de los árboles.
Una sombra se mueve rápido, como si estuviera huyendo.
Es entonces cuando mi olfato reconoce la mezcla de jacintos con rosas.
—Lara... —susurro, y mi corazón golpea con violencia en mi pecho.
Con la respiración agitada, corro hacia ella, pero su agilidad me impide siquie