Lara
Sobre la cama, me froto la barriga, todavía plana, mientras contemplo el techo. Cierro los ojos y me sumerjo en los recuerdos...
Me veo tímida, asustada y avergonzada en un rincón de la lujosa habitación donde dormía junto a Killiam.
Ya habían pasado algunas semanas desde que fui nombrada su luna, pero todavía no me había reclamado porque yo no me había adaptado a mi nueva realidad; sin embargo, lo deseaba con locura, aunque no me atrevía a hacérselo saber.
Era muy vergonzoso.
Esa noche, l