Killiam
Miro la luna, que está llena y resplandeciente. No puedo evitar recordar a Kara, pues su cabello plateado siempre me recordó al satélite, y su mirada gris era como el brillo que alumbra este cielo negro.
Ella siempre fue tan única y hermosa...
Suelto un largo suspiro.
—Alfa, ¿todo bien? —me saluda Kim, mi beta. Su mirada parda me observa con angustia reprimida y, por primera vez después de todo este lío, siento que alguien se preocupa de verdad por mí.
Eso me conmueve y me hace verme, n