La puerta del cuarto se cerró con un leve clic que pareció sellar un pacto invisible. Afuera, el mundo podía derrumbarse. Pero dentro de esa habitación, solo existían ellos dos.
Valentina se quedó de pie junto a la cama. El silencio se estiraba entre ellos como un hilo tenso. Sebastián no dijo nada, solo la miraba… como si fuera la primera vez. O la última.
Se acercó despacio. Sus manos tocaron su cintura con firmeza, como si necesitara asegurarse de que era real. Ella no se apartó. Tampoco baj