El país amaneció con un titular que acaparó todas las portadas:
"Comienza el juicio contra Isabel Montenegro: la Fiscalía promete que no habrá impunidad."
Las cámaras frente al Palacio de Justicia eran un enjambre frenético. Periodistas, analistas y curiosos se agolpaban para presenciar la primera audiencia preliminar. Dentro, los pasillos estaban blindados por un cordón de seguridad que parecía más para proteger a la nación de Isabel que a Isabel de la nación.
Ella, impecablemente vestid