El reloj marcaba las 6:44 a. m. cuando se publicó el primer fragmento.
Un hilo en X (antes Twitter). Un video de treinta segundos. Una imagen borrosa del organigrama de poder. Unas siglas. Nombres tachados. Flechas que apuntaban en direcciones oscuras. Y una frase que heló la sangre de todos los que sabían cómo leer entre líneas:
> “Esto no es una conspiración. Es un mapa. Y recién estamos empezando.”
En menos de veinte minutos, el hashtag **#RedDuarte** era tendencia global.
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Valentina obse