El éxito del desfile de primavera se sintió como una ola gigante de alivio y triunfo que nos arrastró a Layla y a mí. A pesar del caos y el drama personal que lo empañaron al final, la respuesta del público y de la crítica había sido abrumadoramente positiva. Los pedidos comenzaron a llover sobre nosotros casi de inmediato, y por primera vez en mucho tiempo, el taller de Laurent Designs ya no se sentía como un barco a la deriva, sino como un puerto bullicioso y lleno de vida. La carga financier