El apartamento de Camila y Toni se encontraba en la quinta planta de un edificio moderno en la zona residencial de Porta Venezia, en Milán. Los ventanales daban a una pequeña terraza con vistas a los tejados de la ciudad, y el interior estaba decorado con cuadros modernos y plantas verdes que daban vida al espacio. Pero esa tarde, el ambiente en el salón amplio era serio y concentrado.
Marcelo Moretti –el segundo hermano de la familia, reconocido por su mente fría y su forma de pensar objetiva–