Durante 5 meses que parecieron transcurrir en un suspiro, Salvatore no dejó piedra sin mover en su empeño por rastrear el rastro de la familia Valentino. Desde los calurosos barrios de Caracas, donde entrevistó a antiguos conocidos y analizó cada pista que llegaba desde los círculos más oscuros de la ciudad, hasta los bulliciosos distritos de Madrid, donde trabó contactos con informantes que conocían los entresijos de la red de los Bianchi, su dedicación no tuvo límites. Pasó noches enteras re