La huida de Ilein fue un golpe directo al orgullo de Máximo, una afrenta que no podía tolerar. La furia lo consumía, alimentando un deseo insaciable de venganza. Ilein había osado desafiarlo, burlarse de él, y debía pagar por ello.
La captura de Gigi fue un alivio momentáneo en medio de la tormenta. Máximo la hacía responsable de su desgracia. La había rastreado durante semanas, siguiendo su rastro a través de informantes y cámaras de seguridad.
Finalmente, la encontró en un club nocturno de