Cinco años después de llegar a Lyon, Ilein ajustaba la última prenda de su colección "Raíces" en el camión que llevaría sus diseños a Milán. Julliano, con sus ojos azules brillantes y su cabello negro largo que ahora llevaba recogido en una coleta pequeña, corría alrededor del taller jugando con un pequeño coche de juguete.
—¿Estás segura de que quieres ir? —preguntó Luca, cerrando la puerta del camión—. Sabes que Milán es... un lugar con muchos recuerdos.
—Sí —respondió Ilein, acariciándole