Luciana / Me siento perdida en la mirada de Nicolás.
Después de una cita que me dejó temblando, un baile subido de tono en la academia y un piquito que aún siento en los labios, Gabriel me suelta que la segunda cita no será. En su lugar, propone una “amistad”. ¿Amistad? La palabra me sabe a ceniza. Pero no puedo negarme. Ser su amiga significa tenerlo cerca, sin compromiso, solo disfrutando de su presencia. Aunque sé que esto es una bomba de tiempo: o cedemos y terminamos enredados, o todo se enfría y nos perdemos.
—¿Qué opinas? —me regala esa so