El tiempo se estiró como una cuerda a punto de romperse. En el búnker de la acería, el aire era tan denso que Bella podía sentir el sabor de la pólvora antes de que el primer proyectil abandonara el cañón. Nikolai Volkov, "El Ruso", estaba detrás de ella, su respiración gélida rozándole la nuca, mientras la mano pesada de Dante Moretti la empujaba hacia adelante, hacia la traición final.
Frente a ella, Enzo —el hombre que le había enseñado a Luca a disparar, el que había reído en su cena de comp