Mundo ficciónIniciar sesiónEl búnker de la antigua acería se alzaba como un monumento al óxido y a la muerte. El aire en los muelles industriales de la zona norte era denso, impregnado de un frío metálico que calaba hasta los huesos. No había luces de neón aquí, solo el resplandor mortecino de focos halógenos que vigilaban un perímetro patrullado por hombres que no vestían trajes italianos, sino uniformes táctic







