7. Donde nadie nos ve
Valentina nunca pensó que el lugar más seguro sería también el más peligroso para su corazón.
La noche se había tragado las luces de la ciudad cuando en las afueras de esta misma, Luca giró por un camino de tierra que serpenteaba entre los árboles. El motor del carro rugía con un sonido amortiguado por la humedad del bosque. Valentina iba en el asiento del copiloto, en silencio, pero con todos los sentidos encendidos.
-- ¿A dónde me llevas? -- preguntó, por fin, sin rodeos.
-- A un lugar donde