95. Los fantasmas también sangran
Respirar no alcanza
Noche. Barcelona. Puerto industrial abandonado.
La lluvia fina arrastra el olor a sal y óxido. Las luces de los barcos estacionados iluminan el muelle con destellos intermitentes, como pulsaciones de un corazón enfermo.
Luca Moretti apoya las manos en la baranda metálica, mirando al agua negra sin realmente verla. La reunión de hace una hora --un acuerdo con empresarios locales para lavar dinero a través de inversiones inmobiliarias-- había salido perfecta. Aséptica. Control