98. El eco del último latido
La visita que nunca debió llegar
La casa donde Luca se aloja en Puerto Viejo está sumida en un silencio espeso, de esos que te avisan que algo va a romperse en cualquier segundo. Afuera, la noche es húmeda, oscura, pegajosa… casi ominosa. Luca está sentado frente a una mesa que no le pertenece, con un vaso de whisky que tampoco pidió. No ha dormido. No piensa hacerlo.
Está tensado por dentro, sostenido por hilos invisibles.
Su mente está en Valentina.
En Elara.
En todo lo que no entiende.
En to