52. Sombras que protegen, sombras que amenazan
A veces la salvación se parece demasiado a una condena.
El desvelo
Valentina cerró la puerta de su apartamento con manos temblorosas. Apenas había llegado después de aquella emboscada, y todavía sentía la adrenalina golpeándole las venas como un tambor furioso. Se apoyó contra la madera, respirando con dificultad, intentando convencerse de que estaba a salvo.
Pero el silencio de la casa no le trajo calma. Cada crujido, cada sombra que se movía con el vaivén de la luz en la ventana, le parecía u