51. La trampa tendida
No siempre sabemos quién nos protege… ni quién nos condena en silencio.
El reloj marcaba casi la una de la madrugada cuando Giulia golpeó suavemente la puerta del pequeño apartamento de Valentina. La joven periodista había insistido en que no era necesario, que podía manejar todo sola, pero su prima no había soportado quedarse en casa sabiendo lo que había leído en su último mensaje: “Giulia, creo que alguien me sigue. No quiero sonar paranoica, pero lo siento cada vez más cerca.”
Valentina abr