La colección nueva no se parecía a nada que hubiera hecho antes.
No tenía estructuras rígidas ni cortes pensados para impresionar desde lejos. Era suave, cercana, pensada para el movimiento diario. Para mujeres que trabajan, que corren, que aman, que se cansan. Mujeres reales.
El equipo la recibió con respeto, aunque algunos no entendían del todo el cambio.
—Es más sencilla —comentó uno de los asesores comerciales en la reunión final.
—Es más honesta —respondí.
No era una frase preparada. Salió