La calma no elimina el miedo.
Solo lo cambia de forma.
Habían pasado casi tres meses desde la mudanza. La casa ya no parecía nueva; empezaba a tener historia. Las plantas de mi mamá crecían en el jardín, el estudio tenía olor a madera y café, y la cocina se había convertido en el centro de todo.
Sin embargo, una sensación nueva comenzó a rondarme.
No era angustia.
Era algo más silencioso.
Una noche, mientras revisaba unos bocetos en el estudio, me quedé mirando la hoja en blanco durante más tie