coLq nferencia de prensa seguía repitiéndose en las pantallas del mundo, pero yo ya no quería verla.
Ya la había vivido. Ya había resistido.
Ahora tenía que pensar.
Planear.
Sobrevivir más allá del espectáculo.
Pero la realidad me recordó algo muy pronto:
las batallas más peligrosas no se pelean frente a las cámaras…
se pelean en silencio.
Tras el evento, nos reunimos en la oficina de arriba.
El equipo entero: Lucía, los diseñadores junior, personal de logística y el abogado jefe.
Mi madre, sen