Miré el desastre del departamento, pero no intenté arreglar nada; fui al baño y me lavé la cara para quitarme el maquillaje y las lágrimas. Al mirarme en el espejo, casi no me reconocí..... tenía los ojos rojos, la cara hinchada y el cabello desordenado.
Entré a la ducha y dejé que el agua corriera unos minutos hasta calmarme; al salir, me puse un traje negro sencillo, recogí mi cabello en una cola baja y usé lentes oscuros para ocultar mis ojos hinchados.
El tobillo aún me dolía, así que cambi