Mi abuela no tenía grandes propiedades ni mucho dinero. El collar era lo único valioso que conservaba y decidió entregármelo porque siempre notó la diferencia entre Camila y yo.
Mi madre se llenó de rabia cuando descubrió que no había recibido nada. Tampoco soportó que mi abuela dejara a Camila fuera de la herencia.
Yo todavía era joven cuando me quitó el collar de las manos. Me gritó que debía entregárselo a mi hermana porque era menor y lo merecía más que yo.
—Tú eres la mayor y tienes que ap