Le pedí que reuniera todos los expedientes relacionados con mi trabajo dentro del Grupo Varela. Durante años presté mis servicios a la empresa familiar sin recibir un sueldo formal ni los honorarios profesionales que me correspondían por derecho.
Mi padre aseguraba que el grupo también me pertenecía y que trabajar para protegerlo era mi obligación como hija mayor. Gracias a esa excusa consiguió que organizara departamentos, revisara contratos y dirigiera juicios que habrían llevado a la empresa