Terminé la llamada y me dirigí directamente al banco. Entregué el cheque de Manuel, solicité que comprobaran los fondos y pedí que iniciaran el depósito en mi cuenta.
La cantidad era tan elevada que podría comenzar una vida completamente nueva sin depender de nadie. Incluso si dejaba de trabajar tendría suficiente para vivir con comodidad durante el resto de mis días, pero de todos modos no pensaba abandonar mi carrera.
El dinero no podía reparar lo que mi familia había destruido, pero me entr