Una muchacha joven y de belleza discreta los miraba con expresión de horror, parada a unos cuantos metros de ellos. Se cubrió el rostro y salió corriendo hacia el interior de la casa.
—Joder —exclamó Sheily, jadeante—. ¿Esa era tu novia?
—Yo no tengo novia —dijo Zack, divertido—, pero acabamos de traumatizar a la cocinera.
Sheily rio, ya pasado el espanto de ser sorprendida en tan íntimo momento y volvió a la acción, como si nada hubiera pasado. Zack tendría que agregar el término «resiliente»