Sentada frente al mesón de la cocina, Sheily veía a Zack preparar con habilidad el desayuno. Unas tostadas, café y varios acompañamientos. Lo dispuso todo frente a ella, muy servicial y esperó por su veredicto.
Ella bebió un sorbo de café y abrió con sorpresa los ojos.
—Le pusiste crema. ¿Cómo sabes que me gusta el café con crema?
Zack le dedicó una de sus sonrisas socarronas.
—Un buen jefe debe conocer a sus empleados —repuso él y Sheily apretó los dientes.
—¿Sabes que me dan ganas de parti