En el asiento trasero de su lujoso auto, Johannes todavía recordaba la cena de la farmacéutica rumbo al trabajo. Había estado bien; pudo interactuar con las cabezas a cargo y tantear el terreno. No era diferente a cualquier otra empresa, con sus líderes, trepadores, lambiscones y uno que otro chismoso.
Sheily era una líder astuta, sagaz, aguda, y estaba casi seguro de que ella lo había reconocido. Sin embargo, le había sido completamente indiferente. ¿En qué momento se había apagado el fuego q