Sheily se presentó a la entrevista con la elegancia y distinción que la definían. Con una fluidez encantadora y una sonrisa que iluminaba el ambiente, proyectaba la imagen de una mujer segura, amable y con cierta aura de calidez. Era alguien confiable, digna de administrar exitosamente cualquier negocio.
Mientras la entrevistadora revisaba sus antecedentes laborales, Sheily observaba con curiosidad el lugar. Estaba en plena remodelación y, por el ventanal de la oficina, veía a los trabajadores