—¿Qué quieres que haga con todas sus cosas? —preguntó Iris—. ¿Las boto? ¿Las quemo y boto las cenizas?
Zack se pasó una mano por la cara. La mitad de su casa estaba invadida por las pertenencias de Sheily. Era la mitad en la que no quería estar.
—Guarda todo y déjalo en el garaje. Si viene por ellas, que se las lleve. No quiero saber más del asunto, encárgate, por favor.
Iris asintió. No le dijo que la mujer había dejado su teléfono y que ya estaba hecho pedazos en la basura, tampoco que no s