Experta en disimular, Sheily no se inquietó por la presencia de Williams. Saludó de beso a la rubia que lo acompañaba y a él le tendió la mano.
—No recuerdo haberte invitado —le dijo, con el tono más amable que pudo.
—Lo invité yo —dijo la rubia—. Soy Ivka, amiga de Zack, él me habló de ti en mi cumpleaños. Johannes también es mi amigo.
Claro que sí, pensó Sheily, Williams era un hombre muy amistoso. De seguro la rubia era una más de sus sumisas.
—Pasen, por favor. Zack y los demás est