Era el regalo perfecto para un cumpleaños de porquería.
Zack se levantó con el portátil todavía en las manos, aferró a Sheily de un brazo y la jaló dentro de la casa. Los invitados, atónitos, se miraban unos a otros, sin atreverse a decir palabra. Vicki apagó las velas del pastel, suponiendo que la fiesta había llegado a su fin y uno a uno los que no eran tan cercanos a Zack se fueron retirando.
Lili y Jorge se mantuvieron firmes, estarían con su jefa al mando del barco hasta el final.
En un