Capítulo 48. Eres mi mundo
La última noche en el paraíso Maldivas no llegó como el fin de un viaje, sino como la antesala de una promesa. El sol ya se había despedido, tiñendo el horizonte de un naranja que se diluía rápidamente en un azul cobalto profundo, cuando Connor tomó la mano de Becca. Ella se había vestido con una blusa de seda que la brisa hacía bailar contra su piel, intrigada por el misterio que él había mantenido durante toda la tarde.
—Confía en mí —había dicho él con esa sonrisa que, aunque rara, era la