Capítulo 62. No te quiero aquí.
El pasillo del hospital, con sus paredes de un blanco aséptico y su olor a desinfectante, se sentía como un túnel sin fin. Connor mantenía la vista fija en las puertas batientes, con el corazón golpeando contra sus costillas como un animal enjaulado. Cada vez que una enfermera pasaba, él se tensaba, esperando la noticia que temía que destruiría lo poco que quedaba de su alma.
Finalmente, el doctor apareció. Caminaba con una lentitud que a Connor le pareció tortuosa. Su rostro era una máscara