Capítulo 57. Divorcio
La oscuridad de la mansión ya no era la de un refugio, sino la de una celda. Durante las horas de la madrugada, Becca permaneció en un estado de vigilia tóxica. El silencio de la casa era interrumpido únicamente por el zumbido constante de su teléfono sobre la mesa de noche. Intentó no mirar, se prometió a sí misma que no lo haría, pero la curiosidad nacida del dolor fue más fuerte. Al encender la pantalla, el resplandor blanco la cegó por un segundo antes de que las imágenes comenzaran a desfi