Capítulo 37. Demuestra quien es la señora Beaumont
Luisa entró en la habitación de la mansión Beaumont como un soplo de aire fresco y ruidoso, rompiendo la atmósfera inundada de tristeza que Becca había construido a su alrededor. No esperó a que le abrieran la puerta del todo; simplemente entró, dejó su maleta a un lado y se sentó al borde de la cama, observando a su amiga, que seguía envuelta en las sábanas con la postura de quien parece haberse rendido a la vida.
—Vaya, Nueva York te sienta de maravilla —dijo Luisa con un sarcasmo cargado d