Capítulo 33. No tuve que ver
El amanecer se filtró por las pesadas cortinas de la habitación principal, bañando la cama en una luz dorada y suave. Becca dormía plácidamente, con el rostro relajado y el cuerpo aún envuelto en el aroma de la noche anterior. A su lado, Connor ya estaba despierto. La observaba con una mezcla de adoración y una posesividad que no lograba saciar, hasta que la vibración insistente de un teléfono sobre la mesita de noche rompió la magia del momento.
No era su teléfono. Era el de ella.
Connor l