Capitulo 98. La Grieta en el Hielo
La luz grisácea del amanecer comenzó a filtrarse por los ventanales del hospital, disolviendo las sombras acogedoras de la noche. Isabela parpadeó, despertando lentamente de un sueño pesado y sin imágenes. Lo primero que registró no fue el frío del hospital, sino una calidez sólida y un aroma a sándalo, tabaco caro y tormenta que la envolvía.
Su cabeza estaba apoyada en el hombro de Alessandro. Podía sentir el latido rítmico de su corazón bajo la tela de su camisa de seda. Por un segundo, el mu