Capitulo 96. El Precio de la Lealtad
El viento de la noche azotaba la azotea, arrastrando consigo el eco lejano de las alarmas que aún aullaban en los pisos inferiores. Isabela sentía el frío del metal del arma de Giuliana —o quizás era el frío de su propia sangre congelándose en sus venas— mientras su prima mantenía el pulso firme.
Viktor, a pesar del caos digital que estaba destruyendo su fortuna en ese mismo instante, dejó escapar una carcajada seca y carente de humor.
—Vaya, qué reunión familiar tan conmovedora —siseó Viktor,